jueves, 7 de octubre de 2010

Después de mucho tiempo de no colgar nada... un cuentito corto

SIN INTENCIÓN

Se me hizo tarde para ir a trabajar porque me levanté 3 minutos y 18 segundos después de que haya sonado la campana del despertador. Salté tan rápido de la cama que no tuve tiempo de observar como dormía mi compañera. El espejo del pasillo me devolvió una imagen ajada y lacónica de un “yo” con 5 horas, 16 minutos y 30 segundos de descanso en el mismo instante que recuerdo que las alpargatas las había dejado ayer en la piecita de atrás.
Las hojas recién caídas de los tilos transmutan al pasillo empedrado en un camino mortalmente resbaloso. Esa pasta que embadurna el piso emana un olor pegajoso que no se esfumaba fácil de mi nariz. Lo recorrí en temerarias puntas de pié. La puerta bramó un quejido de alma en pena cuando la abrí, saqué las alpargatas y volví en ellas montado hasta la cocina.
Terminé mi aventura con un conservador café con leche y una torta frita que había sobrado del jueves. La radio tardó mas que yo en despertar, a pesar de que giré la perilla. Pero, la rutina reestablecida después del episodio de las alpargatas se volvió a alterar cuando me dí cuenta que Amanecer Argentino no sonaba en la radio. En ese instante me despabilé de golpe y revolví el éter con la aguja del dial en busca de mí programa. Después de tragar el último rastro dulce de café que quedaba en la taza, se me congeló el pecho: era sábado.
Ahora estoy debajo de la pesada frazada, mirando la mancha de humedad que está en el techo, intentando conciliarme con la continuidad de mi monótona existencia.

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