martes, 17 de junio de 2008

¿PARA QUÉ?

“Uno sólo puede comprender el propósito y la misión de su propia existencia cuando ve que es útil para el otro”. Stefan Zweig
Tuve muchas dudas con respecto al tema que tocaría en este texto escrito para la Facultad, cuando me surgió una pregunta: ¿Para que?. Intenté buscar un fundamento un poco menos hipócrita que el de conseguir una nota e irme a inscribir en otra materia para avanzar en mi carrera. ¡Como cuesta hablar de política!, al menos la del presente…
Recuerdo una clase de Teoría Polìtica II el año pasado. Los docentes habían decidido no dictar contenidos debido a una medida de fuerza gremial. Se propuso debatir sobre el tema cuando una alumna tomó la palabra y dijo: “Disculpen, pero me parece una falta de respeto que no hayan avisado que iban a hacer paro. Yo vengo a estudiar”. Traduzco ésta ultima frase: “Me importa un cuerno lo que le pase a los demás”. Subsiste en nuestra cabeza la idea de Sociedad Civil de Hegel, los demás son sólo medios para conseguir fines.
Es evidente que éste orden de cosas lleva al egoísmo mas despiadado. Es proporcionalmente decepcionante encontrar ejemplos así en una casa de Altos Estudios. Demuestra que tan aniquilados estamos con respecto a proyectos en común.
Nosotros, como portadores de un saber científico, tenemos que utilizar el conocimiento adquirido con un fin social. Pero, queda lindo como palabra escrita. ¿Qué hacer?, ¿cómo?, ¿dónde?...La única respuesta que humildemente se me ocurre es “ser creativos”. La capacidad creadora del ser humano es infinita y poderosa. Sobran ejemplos en la historia del hombre.
Veo constantemente como se malgastan recursos mentales y saliva en estériles debates sobre presuntas diferencias teóricas que sin quererlo o a propósito, ayudan a reproducir las condiciones de existencia del sistema. En una dialéctica inconclusa, los conceptos se quedan atrapados en otra dimensión para nunca más volver. Quedan inertes y metafísicos. Ya no son instrumentos para el cambio, sino colectoras que derivan la a-tensión hacia otros ámbitos. Es la dictadura del diccionario.
“Para la masa de los hombres, es decir, para el proletariado, estas ideas teóricas no existen y no necesitan, por tanto, ser eliminadas (…)” . Si buscamos cuestiones atemporales para debatir propongo una: El sujeto que tiene 6 o 7 hijos, que no sabe si va a comer él ni mucho menos sus hijos, que no puede dejar registros siquiera de su existencia porque no esta documentado, que no le queda un ápice de autoestima, y aunque le gustaría mucho que lo exploten en un empleo mal remunerado, no encuentra un grillete amigo que lo salve. Para él, no hay pasado ni mucho menos futuro. Así, hay millones en Latinoamérica, en principio. Sólo hay que cambiar “sujeto” por “pueblos”, “comunidades originarias”, “asentamientos” o “países enteros”.
Políticas estatales enteras niegan la existencia de vastos sectores sociales al no ser interpelados por acciones que mejoren sus vidas. Pero, al mismo tiempo, parecería que sí se los tiene en cuenta a la hora de sumergirlos bajo la línea de indigencia.
Hegel en su momento ya lo había tomado en cuenta: “la caída de una gran masa por debajo del nivel de un cierto modo de subsistencia, que se regula por sí mismo como el necesario para un miembro de la sociedad, y de este modo lleva a la pérdida del sentimiento del derecho, de lo jurídico y del honor de existir por su propia actividad y trabajo, lleva el surgimiento de la plebe, que por su parte proporciona la mayor facilidad para que se concentren en pocas manos riquezas desproporcionadas” . Lo fundamental es que la situación descrita por Hegel es un hecho consumado desde hace siglos y parece ser que no se va a revertir “por sí sola”.
La reproducción de las relaciones de producción necesita, además del monopolio “legítimo” de la fuerza, la función de diversos aparatos ideológicos de estado. Como lo ha dicho Althusser al hablar sobre la consolidación del aparato de estado burgués a fines del siglo XIX: “Creemos tener buenas razones para pensar que detrás del funcionamiento de su aparato ideológico de Estado político, que ocupaba el primer plano, lo que la burguesía pone en marcha como aparato ideológico de Estado Nº 1, y por lo tanto dominante, es el aparato escolar que reemplazó en sus funciones al antiguo aparato ideológico de Estado dominante, es decir, la Iglesia. Se podría agregar: la pareja Escuela-Familia ha reemplazado a la pareja Iglesia-Familia” . Completa la escena la llegada de los “Mass-Media” y de la “revolución tecnológica” como modo “binario” de transmitir y/o reproducir ideología dominante.
De modo que la relación docente-alumno estaría en el ojo de la tormenta, por decirlo de alguna manera. Asistir sólo a un acto lúdico que dura dos horas, 3 veces por semana o concebir ésta relación como desesclerosante, movilizadora, motivadora. Revolucionaria o funcional.
Crear, inventar, innovar formas de resistencia y de encuentro que enfrenten a la lógica lascerante del sistema debe ser la respuesta al “para qué” que nos guíe durante el estudio de nuestra carrera y el ejercicio de la profesión.

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